Hombre alado.

Estaba llena de desolaciones,

de mutilaciones y palabras ahogadas.

Perdida en mis años sin tiempo

sometidos y solos.

Pero me dió alcance la dulzura

de tus caricias aladas

que de pronto mudaron mis silencios,

transformando agonías en virtudes.

Hay una constelación de estrellas en mis ojos

que lleva tu nombre

viernes, 5 de agosto de 2011

No quisiera.

No quisiera nunca ser tu tristeza,
cuando los días se callan
y en el silencio me encuentras
y yo aturdida del amor,
estigmatizada del después del dolor,
festejando el saberte aunque te añore
con la simplicidad que la vida me dio.
Pero
¿Que derecho tengo yo a ser tu tristeza?
cuando tú... tú para mí eres el sol.

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