Hombre alado.

Estaba llena de desolaciones,

de mutilaciones y palabras ahogadas.

Perdida en mis años sin tiempo

sometidos y solos.

Pero me dió alcance la dulzura

de tus caricias aladas

que de pronto mudaron mis silencios,

transformando agonías en virtudes.

Hay una constelación de estrellas en mis ojos

que lleva tu nombre

domingo, 22 de enero de 2012

Todo.

Sabes en cuantos pasos me he extraviado para llegar a ti y cuantas, cuantas veces me he quedado inmóvil, perpleja, observando tus destellos brillando sobre mi rostro como un carnaval de estrellas.
Otras veces quieto y obscurecido, imperturbable esperabas oir mis graznidos alterados y verme danzar sobre mis pies manchados de nuestra propia sangre.
He recorrido todas tus venas y tú las mías, después de sentir el sabor a eterno de tus labios sobre mi carne, tus manos presas de mis piernas abriéndose humedecidas y yo quebrándote los brazos con solo una caricia o un beso condenado por no ser puro cielo.
Lo que hemos sido es lo que seremos siempre, aunque en alguna luchemos enceguecidos por ser otros. Lo fuimos todo, somos todo y lo seremos cada vez que nos permitamos estar juntos.
Nunca olvido.

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