Sabes en cuantos pasos me he extraviado para llegar a ti y cuantas, cuantas veces me he quedado inmóvil, perpleja, observando tus destellos brillando sobre mi rostro como un carnaval de estrellas.
Otras veces quieto y obscurecido, imperturbable esperabas oir mis graznidos alterados y verme danzar sobre mis pies manchados de nuestra propia sangre.
He recorrido todas tus venas y tú las mías, después de sentir el sabor a eterno de tus labios sobre mi carne, tus manos presas de mis piernas abriéndose humedecidas y yo quebrándote los brazos con solo una caricia o un beso condenado por no ser puro cielo.
Lo que hemos sido es lo que seremos siempre, aunque en alguna luchemos enceguecidos por ser otros. Lo fuimos todo, somos todo y lo seremos cada vez que nos permitamos estar juntos.
Nunca olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario