Te amo aunque se te caiga un ojo por mirarme,
aunque mi lengua quede atrapada queriendo deletrear tu nombre.
Te amo, aún cuando los días se vuelvan abismales
o nos crezca un arcoiris algunas tardes.
Te amo en cada recoveco del destino
jugando con esa pavorosa necesidad de acercarnos
y de ser uno del otro...
urgentemente un nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario