Podría decirte todo lo que te extraño cada día y en esa extrañeza te tengo. En mis labios sin beso callándote , muertos de ganas de nombrarte amor. Así con el día gris y ensimismado, con el baruyo de los pájaros alrededor, con la tarde soleada y en cualquier noche estrellada me calma el quererte tanto; aunque por momentos soy la angustia personificada entre la gente que me mira y vos trepándome el cuello hasta la garganta, anidando mi nostalgia. Otras veces te me quedas en la alegría, te vuelves una sonrisa mía y brillas en mis ojos esperanzados.
Tengo tantas ganas de amarte, tantas veces y en todos los lugares posibles de esta y tantas, tantas vidas.
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