Hombre alado.

Estaba llena de desolaciones,

de mutilaciones y palabras ahogadas.

Perdida en mis años sin tiempo

sometidos y solos.

Pero me dió alcance la dulzura

de tus caricias aladas

que de pronto mudaron mis silencios,

transformando agonías en virtudes.

Hay una constelación de estrellas en mis ojos

que lleva tu nombre

martes, 15 de noviembre de 2011

Sin anestesia.

Aveces el silencio no perdona
Y es mucho más fácil morirse que estar vivo.
Los días se nos vuelven derrota
y en ella nos anclamos
escapándole al espejo, a los charcos
o a cualquier par de ojos
solo para no vernos.
Nos sentimos tan desgraciados,
Olvidados de nosotros mismos
Pero esperamos…
Porque sabemos, conocemos el sabor de la anestesia
Que  llegará cuando por fin hayamos aprendido.

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